VSXI: Inspiración para hacer

yeudiel infante VSXI

Nuevamente sucedió. De nuevo el excelente equipo del CMMAS consiguió una gestión inmejorable, una curaduría ejemplar y una renovada muestra de exitoso trabajo en equipo con las instituciones que brindan apoyo a este esfuerzo conjunto, que inspira y motiva a todos los que somos testigos y partícipes a hacer.

Nuevamente lo hicieron. Los excelentes académicos y creadores invitados, todos, nos brindaron sus aportaciones académicas y artísticas con singular apertura y con la naturalidad que da la experiencia y entera dedicación a sus respectivas, en muchos casos asombrosas, trayectorias. Inspirando hasta al más esporádico oyente, ajeno al festival, a buscar, a conocer; a hacer.

Nuevamente lo hicimos. Una vez más se llenaron los cuartos, la terraza, el lobby y los comedores del hotel, las calles cercanas, los autobuses, jardines y pasillos de la UNAM, sus auditorios y áreas comunes de música y debate del más nutrido, constructivo y auténtico. Fructuoso. Comentamos y vibramos con lo aprendido. Conocimos y vimos nacer y crecer proyectos de todos para con todos porque estábamos todos cargados de esta energía compartida, de esta inspiración para hacer.

En esta aportación personal a la crónica del festival, me interesa particularmente abordar la experiencia humana. Esto que llamo inspiración por mantenerlo en el terreno de lo subjetivo, pero que no es otra cosa que una muy positiva amalgama de motivación, seductora incitación creativa, renovación a través de frescas referencias, aprendizaje y la más auténtica horizontalidad en el proceso de encontrarnos unos con los otros. El fenómeno social de Visiones Sonoras. La permisión compartida de encontrarnos, artística y humanamente, nosotros mismos en el otro.

Desde expertos de intachables carreras de repercusión internacional, creadores que representan instituciones enteras en su respectiva disciplina, hasta los más jóvenes creadores que encuentran por vez primera posibilidades para su trabajo en el mundo de las artes sonoras y las nuevas tecnologías. Si bien existe un genuino afecto de cada uno de nosotros por el trabajo que nos trae a Visiones Sonoras, no es una experiencia cotidiana, por asuntos que no vale la pena enumerar en este texto, el encuentro abierto y de flujo permanente, horizontal –insisto- y entusiasta como ocurre en este festival. Ese ánimo de encuentro, ese constante compartir es la inspiración a hacer que constituye una de las características ya inherentes al Festival Visiones Sonoras.

Esto es la observación (siendo testigo y a la vez afortunado partícipe) del nacimiento y alimentación de comunidades creativas internacionales en el seno de la vanguardia –concediéndome licencia para usar este polémico término en el que un día creo y al día siguiente tampoco-.

Punto de encuentro. Referente internacional. Acontecimiento académico y artístico. Semillero e incubadora. Gracias a todos los involucrados en el festival, como organizadores y como invitados, por hacer posible este evento del modo en que ha vuelto a ocurrir, por el esfuerzo que representa y por el maravilloso trabajo que año con año sigue mejorando.

Enhorabuena.

Que sean muchos, muchos los Visiones Sonoras por venir.

 

Yeudiel Infante.

#VSXI, LA DESPEDIDA

Es como asistir a la reunión anual de la familia, la oportunidad de abrazar a los mayores que admiramos, ver cómo han crecido los primos y conocer a los nuevos miembros. Fueron 70 becarios los que participaron en #vsxi, además de 50 invitados que presentaron conferencias o presentaron parte de su obra, algunos de ellos habían asistido como becarios en ocasiones anteriores.

La undécima edición del Festival Internacional de Música y Nuevas Tecnologías “Visiones Sonoras” tuvo como curador a José Luis García Nava y a Rodrigo Sigal en la dirección artística, quienes armaron un programa en el que se manifestó la cualidad interdisciplinar que requieren las soluciones a los problemas de la actualidad: ciencia, arte, tecnología y sociedad son inseparables.

Los jardines eran el lugar idóneo para descansar y compartir ideas; la hora de la comida, el momento para crear proyectos de colaboración. Dos, tres, cuatro días resultan insuficientes para compartir todo lo que se ha hecho en el año, pero es la oportunidad de ponerse al tanto.

Comunidad es la palabra que describe a festivales como Visiones Sonoras, aseveró Eduardo Caballero. El compositor debe tener su espacio, pero también aprender a ser útil para los demás, defendió  Edgar Barroso. Hay que sembrar varias semillas y regarlas todos los días, algunas crecen en días y se convierten en grandes arbustos, otros requieren años para llegar a ser frondosos árboles, fue la metáfora que compartió Alejandro Escuer. #vsxi es tierra fértil.

  • Más música

Después del último concierto, los participantes de Visiones Sonoras tuvieron una velada en Casa María, para compartir impresiones del programa recién concluido, fue como la fogata callejera que sigue a la fiesta formal del ejemplo familiar antes citado.

Para dar la bienvenida la improvisación de Pollomingus, un grupo de jazz integrado por músicos michoacanos, con más de seis años en la escena local y un nuevo disco titulado ¿En dónde están las tumbas?, su propuesta acompañó las charlas sobre el último concierto en el auditorio de la UNAM, y lo que había pasado en el último día de actividades. No importaba con quién estabas sentado, ya todos se conocían, así que los acentos al hablar se mezclaban, “ya escucho mi pensamiento en mexicano”, comentó alguien proveniente de Colombia.

La Digital Cumbia Acapulco Space Station de Pablo Pérez Zárate, también conocido como Villierezz, provocó que hombros y caderas comenzaran a moverse tímidamente. Después fue el turno de José Luis Martín Galindo, quien compartió su viaje por Tijuana, con su proyecto Antropotrip, inspirado en los sonidos urbanos y las imágenes de la ciudad.

Para continuar con el set de electrónica EleckTricks, de Miguel Ángel Valle Tejeda, que puso a bailar a los compositores, músicos, diseñadores y todo el que se encontraba en el lugar, provenientes de estados como Puebla, Chiapas, Baja California, Aguascalientes, San Luis Potosí, Veracruz, así como el Distrito Federal; y de países como Argentina, Colombia y Reino Unido, quienes poco después regresaron a sus respectivos hogares con un cúmulo de conocimientos nuevos y una lista acrecentada de amigos.

Visiones Sonoras es: un lugar a donde siempre quieres volver, un espacio de encuentros, un escenario de diversidad. Y no es sólo de Michoacán, el CMMAS es un Centro Mexicano, destacó Sigal durante la clausura formal.

¡Hasta la próxima!

El día después de VSXI

Hace apenas unas pocas horas que regresé a mi país.

Ya me encuentro en mi ciudad, procedente de Morelia (México).

Todavía resuenan los momentos vividos en ocasión de asistir a Festival Internacional de Música y Nuevas Tecnologías, Visiones Sonoras.

Son innumerables las impresiones que guardo, de lo experimentado en los días compartidos entre colegas de distintos países y no tengo más que palabras de agradecimiento para cada uno de los involucrados en la organización de este importantísimo evento artístico – académico.

Haciendo un rápido repaso, encuentro suficientes argumentos como para asegurar que es imposible permanecer inmune a tanta información recibida. Por citar algunas, por ejemplo:

Las vinculaciones entre arte-ciencia y ciencia-arte, las tecnologías del sonido y la imagen, otras tecnologías, la vinculación de la música electroacústica y el arte sonoro con situaciones y preocupaciones a nivel planetario, las preocupaciones ecologistas y su impacto en la creación artística y la creación de conciencia, el emprendedorismo social orientado a generar lazos sociales solidarios para un mundo más humano, las innumerables formas de ver, de escuchar y reflexionar, que no dejan de ser una forma de repensar el cómo enseñar y aprender todo el tiempo, los inventos, los pretextos, los desafíos, la pasión, las dudas, el conocimiento, la inteligencia, las producciones volcadas en discos y textos, la música electroacústica con sus históricos postulados tímbricos y formales, el arte sonoro mostrando la enorme extensión de un campo abonado por múltiples cruces disciplinarios.

La lista puede seguir pero no quiero dejar de mencionar, la calidez de los habitantes de Morelia puesta de manifiesto en cada lugar y situación que me tocó vivir durante los días que permanecí lejos de Argentina.

Quiero finalizar dando las gracias a Visiones Sonoras y en las personas de Rodrigo Sigal y José Luis García Nava, reconocer la eficiencia demostrada por todos los responsables de la organización de un evento que sin dudas, es un referente continental de la producción músico-visual mediante tecnologías electrónicas y digitales.

¡¡¡ Bravo Visiones Sonoras XI !!!

Abrazo a todos

Hugo Druetta (Santa Fe, Argentina)

SORPRENDE EL CONCIERTO DE CLAUSURA

Cada noche de #vsxi, fue la oportunidad de ver en el escenario a los programadores-artistas-inventores que por la mañana habían compartido las bases de sus métodos de composición y los instrumentos e interfaces creadas para satisfacer lo que ellos requieren para sus obras.

Los espectadores tuvieron una “Blind date” (cita a ciegas) Gwyneth Wentink (arpa) y Geert-Jan Hobijn (electroacústica/objetos sonoros), un ventilador, varios instrumentos construidos con motores de licuadora que activan campanas y otros elementos; además de una flauta creada con una aspiradora conectada a un tubo de plástico de tres metros de largo fueron los instrumentos activados por el holandés Hobijn, autor de la pieza.

Jorge Alba presentó su “Ensayo entre líneas”, una obra de electroacústica con video diferido, un diálogo entre lo visual y lo sonoro. Daniel Quaranta (Argentina/Brasil) ofreció otra pieza de electroacústica, Preferiria não Fazé-lo, un homenaje al cuento de Herman Melville titulado Bertleby, The Scrivener.

Brian Mackern llegó al escenario con su “Temporal de Santa Rosa”, sonido y visuales en tiempo real, la flama de una veladora servía como interfaz, frente a ella una figura de Santa Rosa; el uruguayo combinó la radiointerferencia que genera el fenómeno climático en diversas radiofrecuencias, en la pantalla la representación del temporal y un par de poemas transmitidos además en radiotelegrafía.

El “Ensayo para multipercusión y electroacústica” de Ricardo Cortés, interpretado junto a Diego Espinosa en las percusiones, con trabajo electrónico en tiempo real que ayuda a expandir el timbre de los instrumentos.

El mexicano Antonio Russek “Visiones”, es la más reciente de una serie de obras realizadas para objetos sonoros construidos o adaptados por Russek combinado con una pista en soporte fijo, y titulada en homenaje al festival; el sistema de amplificación a ocho canales envuelve al público.

La noche finalizó con “Organic” de Ricardo Dal Farra (Argentina-Canadá) electroacústica y video basado en algoritmos matemáticos para generar las imágenes sintéticas, el análisis visual es de lo que se deriva el sonido.

Con gran diversidad de propuestas, como fue todo el programa de la edición 2015 de #vsxi, concluyó la serie de conciertos que trajeron a México intérpretes y compositores de 16 países y diferentes disciplinas que confluyen en el arte sonoro.