Crónica Visiones Sonoras: Viernes 13 de octubre 2017

Por Saúl Rodríguez

 

El ejercicio sonoro que se está dando en el campus de la UNAM en Morelia no se detiene. Ejes de conocimiento tecnológico e ideas artísticas conviven y mutan para formar nuevos puentes de comunicación musical. Debates, intercambios de puntos de vista y distintos análisis, emergieron en el segundo día de actividades académicas del decimotercer festival Visiones Sonoras.

 

Durante la mañana, el primer tema del día fue el denominado live coding. Malitzin Cortés expuso su conocimiento de este método multimedia, que es capaz de crear música con base en código. Cortés compartió que este movimiento tiene ya una tradición respetable en nuestro país, misma que data desde la década pasada. El live coding ha tomado mucha importancia a nivel mundial respecto al manejo de las nuevas tecnologías informáticas para la composición musical. Por este motivo, Cortés hizo énfasis en la llamada Conferencia Internacional de Live Coding, que este año tendrá lugar del 4 al 8 de diciembre en la ciudad de Morelia, en colaboración con el CMMAS.

 

Enseguida, Carlos D. Perales, catedrático del Conservatorio Superior de Música de Valencia, expuso su conferencia La conquista del tiempo, reflexiones sobre la electroacústica de cámara. El investigador español destacó sus ideas de cómo una pieza debe tener coherencia durante su desarrollo. En dicho punto surgió la cuestión de cómo se construye un sentido en la música electroacústica.

Después de un breve receso, el auditorio prestó atención a Esteban Calcagno, integrante del proyecto argentino ElectropUNQ. El eje de esta charla recorrió los desarrollos tecnológicos digitales  aplicados a la música. Calacagno dividió este proceso en tres partes: la generación de conocimiento académico, el paso por el estudio en procesos con software y hardware, y finalmente la llegada a la creación de las obras.

Enseguida, miembros del taller de experimentación sonora Espectro del Espectro, mostraron los proyectos de algunas de sus residencias que abordaban el tratamiento del sonido en medios físicos inestables, como el de cuerdas de guitarras electrificadas a altas temperaturas que generaban vibraciones sonoras.

Tras la comida, Berenice Granados y Santiago Cortés del Laboratorio Nacional de Materiales Orales (LANMO) de la UNAM Campus Morelia, mostraron su trabajo sobre el estudio multidisciplinario de los discursos orales y las manifestaciones asociadas a ellos. La documentación de su proyecto se concentra en registros sonoros en el contexto natural de la música popular en comunidades mexicanas.

Así mismo, también presentaron su estudio ambulante, mediante el cual graban a músicos de estas localidades sacándolos de su contexto social, con el motivo de una producción discográfica de estas grabaciones.

Sin embargo, aseguraron que la música popular no está hecha para lugares aislados acústicamente. Generalmente esta música se mezcla con el entorno social y está integrada en las funciones comunitarias.

Consecuentemente,  el chileno Gregorio Fontaine presentó El enredo sónico entre expresión personal y su afuera, en cuyo turno expresó que escuchar es una eliminación de intereses.

Posteriormente, la artista mexicana Alejandra Hernández hizo, en principio, un recorrido por sus raíces musicales en danza y teatro en Una experiencia de trabajo interdisciplinar. Después mencionó cómo se interesó en la composición y señaló las ventajas y dificultades que ha vivido al momento de colaborar con otros artistas de diversas disciplinas. También compartió detalles de algunas de sus obras  realizadas en España, como Rompe Calanda Rompe (donde realizó video y registro sonoro sobre la celebración de Semana Santa en el pueblo de Calanda).

La última intervención del día corrió a cargo de Diego Romero (también integrante de ElectropUNQ), en Proyectos colaborativos a través de internet. El artista argentino describió de qué manera logran realizar estas colaboraciones mediante herramientas digitales como Skype y Jacktrip (cuya interfaz permite una transmisión de audio de alta fidelidad a 48000 hertz y 24 bits). Como ejemplo proyectó un video sobre un concierto realizado por la Universidad Nacional de Quilmes y la Universidad de Nueva York.

 

Para cerrar la jornada del viernes, el Auditorio CSAM recibió al público expectante para otra noche de concierto. Los primeros en tomar el escenario fueron los argentinos ElectropUNQ con 12.13.16. Rodrigo Sigal, en compañía de la violinista Wei-ping Lin, presentó su obra electroacústica Magnet. Inspirado en pasajes bíblicos, el compositor portugués Joao Pedro Oliveira mostró Neshamah en colaboración con la coreógrafa Rosario Romero. Alejandra Hernández jugó con la espacialización en su pieza fija Solar. Finalmente, el alemán Ignaz Schick llamó la atención con Rotary Perceptions, donde su tornamesismo experimental con viniles intervenidos dejó a los espectadores fascinados.

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